Ha llovido y tronado toda la noche, lo cual es normal, llueve todos los días en la selva tropical y las tormentas son de cuento de terror. Estiro los minutos en la cama hasta que para de llover, qué hora es? No lo sé, nadie tiene reloj en el Chocó pero no hace falta, la gente se orienta por el sol y las mareas.
Ya salió el sol y voy a desayunar, poco a poco se van levantando los demás mientras espero con un café a que María nos prepare los huevos, el pandequeso y el chocolate, observo desde la tumbona las vistas del Logde Piedrapiedra. Mirando al océano con la taza en la mano ahí está, he visto una ballena. Primero un chorro de agua gigante saliendo por el horizonte, después asoma el lomo y se vuelve a ocultar, que emoción!


